La enseñanza de la historia, en riesgo de obsolescencia

La historia que sigue enseñándose a través de los libros de texto no contribuye a que los alumnos comprendan el sentido del hombre y la sociedad. / CC0 Photo by Annie Spratt on Unsplash

La integración de las TIC en la enseñanza ha traído consigo el aumento de la crítica hacia modelos pedagógicos basados principalmente en la memorización. Un artículo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) destaca los beneficios de la enseñanza por competencias frente a este modelo tradicional.


La importancia de estudiar historia desde edades tempranas es evidente: forma parte de nuestra ambición de comprender qué y cómo es el ser humano y cuál es su relación con el entorno que le rodea. La presencia de esta asignatura en el currículum escolar debería ser incuestionable, pues la comprensión del tiempo y el espacio, el manejo crítico de información y la formación de la conciencia histórica constituyen anclajes sólidos de la convivencia. Sin embargo, la historia que sigue enseñándose a través de los libros de texto no contribuye a que los alumnos comprendan el sentido del hombre y la sociedad. Por el contrario, la imagen que los estudiantes tienen sobre la historia queda reducida a un conjunto de saberes cerrados (conceptos, relatos, fechas…) que hay que memorizar para poder desarrollarlos después en las correspondientes pruebas.

 

La historia que sigue enseñándose a través de los libros de texto no contribuye a que los alumnos comprendan el sentido del hombre y la sociedad. / CC0 Photo by Annie Spratt on Unsplash
La historia que sigue enseñándose a través de los libros de texto no contribuye a que los alumnos comprendan el sentido del hombre y la sociedad. / CC0 Photo by Annie Spratt on Unsplash

 

En el artículo “Didáctica de la competencia histórica en la sociedad digital”, publicado en la Revista de Educación, los investigadores Enrique Gudín, Isabel Lasala y Diego Iturriaga, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) exponen diferentes herramientas que permiten al profesor formular propuestas a partir de criterios basados en la enseñanza por competencias mediante los que sacar fruto a la diversidad de materiales digitales existentes en la red, tales como el trabajo con las fuentes, con los archivos, los tesauros, las fotografías o la curación de contenidos. Se trata de recursos muy diferentes entre sí que facilitan el desarrollo de la reflexión, recopilación y evaluación colaborativas. Como explican los autores, “la sociedad del conocimiento exige cambios que superen las ofertas curriculares basadas en la mera transmisión de conocimientos, y estos cambios exigen del docente no solo grandes dosis de creatividad sino una carga de reflexión y planificación para organizar las posibilidades que ofrece”.

 

Pensamiento histórico

Desde hace años los expertos en didáctica de la historia de todo el mundo han invertido sus esfuerzos en la reorientación de la enseñanza de la historia hacia lo que se ha dado en llamar “pensamiento histórico” o competencia histórica, dentro del marco de la enseñanza por competencias. Este tipo de enseñanza requiere de un diseño de nuevas estrategias y metodologías que permiten aprovechar los recursos que las TIC ofrecen para involucrar de forma directa y activa al alumnado.

Uno de los modelos de enseñanza de la historia que puede ayudar a superar el planteamiento memorístico va dirigido a que los estudiantes aprendan a simular la labor del historiador. Como indica Enrique Gudín, “este planteamiento ayudaría a que los alumnos sean capaces de formular hipótesis, clasificar y analizar fuentes históricas, que sepan discernir la auténtica causalidad de los hechos y se inicien en la explicación contextualizada de los hechos históricos”. Todo ello sobre la base de las imprescindibles conceptualizaciones históricas: la comprensión y el uso adecuado  de conceptos organizativos –conceptos de primer orden– relativos a los procesos históricos que se han desarrollado a lo largo del tiempo y a los significados propios de algunos términos específicos propios del campo semántico de la historia (rey, constitución, estamento…). Y también la interiorización por parte de los alumnos de los conceptos de segundo orden, que se pueden caracterizar como las nociones que permiten acceder a la historia como una forma de conocimiento específica: tiempo histórico, espacio-tiempo, procesos y actores, cambio y permanencia…

Tenemos ante nosotros realidad valiosa que permitirá acabar con planteamientos didácticos obsoletos y favorecerá la variedad en el trabajo de aula. De esta manera, estaríamos preparando a las futuras generaciones para que puedan comprender el frenético tiempo en el que viven y así puedan intervenir con éxito en la configuración de su propio mundo.

 

Referencia bibliográfica: Gudín de la Lama, E., Lasala Navarro, I., Iturriaga Barco, D. Didáctica de la competencia histórica en la sociedad civil, en Revista de educación, 375, enero-marzo 2017, pp. 61-85. Doi: 10.4438/1988-592X-RE-2016-375-335

 

27 de noviembre.- Eva Ferreras