Profesores, conferencias y el día de la Marmota

Participantes en congreso sobre tecnología e innovación educativas

Una breve cronología. Hace 30 años se popularizó la programación en Basic y en código hexadecimal para resolver problemas de aquel entonces, cotidianos, personales, empresas, para los que no existía software todavía. También para diseñar juegos por ordenador, que en aquel entonces no eran ni videojuegos, dada la imaginación que había que aplicar al fósforo verde para intentar sentir una emoción envolvente. Por cierto, que se conseguía. La capacidad narrativa y de evocación que puede llegar a tener un monitor monocolor es infinita para quienes lo hemos vivido. La experiencia no se basa en la acumulación de impulsos para saturar los sentidos sino en la extracción de imágenes, sentimientos y emociones a través de un guion y de una dinámica. En aquel entonces los jugadores se basaban en su propia creatividad, quizá por necesidad. Ahora, el sentido del jugador ha girado bastante, y sin ser un mero espectador, se disfruta más consumiendo esos impulsos externos.

 

Con grupo de participantes a mi conferencia sobre Open Educators en congreso TECH 2017
Con grupo de participantes a mi conferencia sobre Open Educators en congreso TECH 2017

 

Hace 20 años se empezó a popularizar Internet a raíz del nacimiento de una web primitiva. Entonces, todo el mundo quería resolver los problemas utilizando HTML, posteriormente Flash, y paralelamente, programas de generación de recursos multimedia para el aprendizaje. Hablo de Toolbook, OMO, Director, Neo, etc. Y al mismo tiempo que ocurría todo esto fueron haciendo gurús, expertos de lo obvio, que vendían servicios de consultoría para hacer cosas no tan difíciles a personas que se sentían necesitadas y cuyo alcance era más limitado que ese requerimiento. Los consultores informáticos hicieron su agosto. Porque se pensaba que como eso salía de un ordenador necesariamente había que ser informático por utilizarlo. A medida que los otros profesionales como educadores, psicólogos, profesores, sociólogos, estadísticos, etcétera, fueron tomando la medida a todos esos avances el tema se volvió más multidisciplinar. Y los temibles expertos en experiencia de usuario, una secta particular con códigos propios generalmente indescifrables. Entonces, aparecieron cursos en cd rom, online, semi-presenciales y presenciales que enseñaban las virtudes de la aplicación de las nuevas tecnologías a la educación. Tuve el orgullo que crear y dirigir la primera escuela de posgrado que formó a miles de estudiantes, profesores y profesionales estos temas en profundidad.

 

Participantes en congreso sobre tecnología e innovación educativas
Participantes en congreso sobre tecnología e innovación educativas

 

En los cinco últimos años estamos viviendo una revolución similar, pero esta vez en torno al uso de aplicaciones software en la educación. En otro post comento sobre la distinta acepción de la tecnología educativa según el enfoque. Es probable y recomendable que cualquier profesor utilice los recursos a mano para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Y en este contexto surgen cursos, talleres online y presenciales como antaño. Pero ahora, además, añadimos los eventos. Ya sean congresos, conferencias, clases magistrales en abierto, y tantas otras formas. Cuanto más grande, parece que mejor. Podría citar no menos de 50 congresos a nivel mundial con más de 500 participantes centrados en tecnología e innovación educativas.

 

“El artista de verdad no necesita una herramienta espectacular para desarrollar su tarea, aunque por supuesto se pueda beneficiar de ella”

 

Conozco muchos de ellos, he participado en bastantes, y organizado algunos. Y puedo afirmar rotundamente que existe una reiteración de temas y enfoques con el único objetivo de generar expectativa, montar un foro de debate con no se sabe muy bien si soluciones adjuntas, y por supuesto, hacer negocio. Y esta es la parte que me duele. Parece ser que hoy en día si uno es profesor y no utiliza una aplicación software se convierte en un profesor de segunda categoría. Nada más lejos de la realidad. Seguro que Elton John en mi piano humilde toca 1000 veces mejor que yo en su piano de gran cola. El artista de verdad no necesita una herramienta espectacular para desarrollar su tarea, aunque por supuesto se pueda beneficiar de ella. Se alargan los temas, se debaten una y otra vez los mismos enfoques, los indignados se indignan, los mansos se callan, los organizadores se lucran. Muchas veces sabemos cómo será la crónica del día siguiente el día anterior, en función de quien vaya a hablar porque su discurso será igual o similar al del congreso anterior. Debo reconocer que a veces me incluyo en este paquete. Es lógico ceñirse a un discurso y mantenerlo. También me parece honesto adaptarlo en función del público, de los objetivos, de la intención. Evolucionarlo, contrastarlo, personalizarlo. En suma, trabajar un poco para que la misma base proporcione una experiencia distinta y sea en sí un objeto de aprendizaje con cierta progresión, un recurso para mejorar.

A cambio, me encuentro con vendedores de humo con mucha frecuencia, que hablan y re-hablan sobre temas manidos que nunca se podrán solucionar. Auténticos expertos del blablablá. Algunos incluso bien intencionados. Y, por supuesto, muchos participantes desorientados que no dejan de asentir sobre las premisas lógicas de desarrollo sostenible, educación para todos, aprendizaje inclusivo, recursos educativos abiertos y tantos otros conceptos que muchos defendemos y aplicamos incluso a costa de situaciones profesionales que pueden llegar a resultar algo comprometidas. El problema no es el espectador, aunque siempre podría ser un poco más activo. Quizá el problema es un poco más del ponente que podría aportar más soluciones prácticas. Pero seguro que la clave de la tiene el organizador, que ve como 500 o 1000 delegados proporcionan un negocio demasiado jugoso como para ponerse a polemizar o posicionarse. La demagogia educativa ha hecho que nadie se quiera enfrentar a los temas o a los enfoques porque nadie quiere desequilibrarse o pasar por un momento amargo. Y ese buenismo lleva a una equidistancia que deja al plato ni salado ni insípido, sino todo lo contrario. El plato salado tiene su hueco, el plato insípido también. Pero la indiferencia únicamente alarga la falta de claridad y, mientras unos se desesperan porque no consiguen aplicar adecuadamente innovaciones educativas o no consiguen que se financien o no consiguen que tengan repercusión, y aun así se empeñan en ejecutarlas globalmente, otros se lucran y reproducen el modelo de negocio hasta la saciedad, que no es otro que mantener esa incertidumbre y defender el foro de debate, por el debate en sí, en vez del grupo de trabajo para buscar, aplicar y evaluar acciones concretas de progresos. Una combinación de todos los enfoque sería fantástica, así como una mayor acotación de los términos y de las definiciones de los congresos, para ganar precisión y convencer a los participantes (espectadores o ponentes) con apuestas más decisivas y resultados de más impacto práctico.

 

Daniel Burgos

Congreso UNESCO MGIEP TECH 2017

Visakhapatnam, Andhra Pradesh, India

December 16th, 2017

 

Para más información:

El TECH, organizado por UNESCO MGIEP, celebrado en Novotel Varun Beach, Visakhapatnam del 16 al 18 de diciembre de 2017, estuvo centrado en pedagogías digitales para construir sociedades pacíficas y sostenibles. A la conferencia asistieron más de 1700 participantes de más de 75 países y tomaron parte en un comprometido debate sobre el futuro de la educación, métodos innovativos y el uso de la tecnología en la enseñanza.

Para leer detalladamente sobre el evento, puedes consultar este artículo y ver las mejores fotos. También puedes seguir al día en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.